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En 2008, casi nueve
millones de niños y niñas menores de cinco años murieron a causa de
enfermedades, como la neumonía, diarrea, paludismo, sarampión y SIDA.
Los riesgos para la salud
de la madre y el hijo se incrementan cuando el embarazo ocurre antes de los
18 años o después de los 35.
Los niños aprenden desde el momento en que nacen, motivarlos para que se expresen, jueguen y exploren su entorno,
favorece el aprendizaje y el desarrollo social, físico, emocional e
intelectual.
La leche materna es el mejor alimento y la mejor bebida durante los
primeros meses de vida, el amamantamiento debe continuar hasta los dos años
de edad, o incluso más para satisfacer sus necesidades de crecimiento y
desarrollo.
Una nutrición deficiente durante el embarazo o los dos primeros años
puede retrasar el desarrollo mental y físico del niño para el resto de su
vida.
Es posible evitar muchas enfermedades observando buenas prácticas de
higiene; por ejemplo, lavarse las manos con agua y jabón, o con agua y
ceniza, después de defecar o de asear a un niño que acaba de defecar; utilizar
letrinas o retretes limpios; no dejar excrementos cerca de fuentes de agua,
viviendas o zonas de juego; lavarse las manos antes de manipular alimentos;
utilizar agua de fuentes seguras; desinfectar el agua para el consumo cuando
se dude de su calidad; y mantener limpios los alimentos y el agua.
Es importante que los niños, las familias y las comunidades participen
en las investigaciones para que junto con los investigadores determinen qué
medidas se deben tomar para lograr cambios de comportamiento que favorezcan
el respeto a los derechos de la infancia.
Al traducir la información utilizar un lenguaje sencillo y ejemplos que
la gente comprenda, y no sobrecargar los mensajes con detalles técnicos.
Muestre respeto por las opiniones, los conocimientos y la capacidad de
cambiar de los demás. Un entorno de respeto y comprensión favorece el
aprendizaje y motiva a la gente a actuar.
La planificación familiar es una de las maneras más efectivas de
preservar la salud de las mujeres y los niños, y sus posibilidades de
supervivencia.
Para preservar la salud de la madre y el recién nacido, es aconsejable
que transcurran dos años entre el nacimiento del último hijo y el comienzo
del siguiente embarazo.
Todos los años mueren más de 500 000 mujeres por complicaciones
derivadas del embarazo y el parto, alrededor de 20 mujeres contraen
infecciones y problemas de salud que las dejan discapacitadas.
Después de los 35 anos, los riesgos para la salud asociados con el
embarazo y el parto se
incrementan nuevamente. Entre los riesgos para la mujer se cuentan la
hipertensión (presión arterial alta), las hemorragias (pérdida de sangre), el
aborto espontaneo y la diabetes estacional (diabetes durante el embarazo).
Cuando la madre alimenta a su bebe únicamente con leche materna
durante los primeros seis meses de vida, de día y de noche y cada vez que lo
pide, la menstruación se demora en regresar, ayudando a prevenir un nuevo
embarazo.
La maternidad sin riesgos y la salud del recién nacido se obtiene cuando empiecen a procrear
después de los 18 años.
Cuando la mujer goza de buena salud y de un adecuado estado nutricional
antes del
embarazo, los riesgos asociados con la maternidad se reducen
notablemente para ella y su hijo.
El hábito de fumar, el consumo de alcohol o narcóticos y la exposición
a venenos y a agentes contaminantes son especialmente perjudícales para las
mujeres embarazadas.
El desarrollo infantil se refiere a los cambios físicos, mentales,
emocionales y sociales que tienen lugar a medida que el niño crece.
Las investigaciones han determinado que los primeros cinco años son
determinantes para el desarrollo del cerebro, y que los tres primeros son los
más críticos para definir la arquitectura cerebral.
Los bebes y los niños de corta edad crecen, se desarrollan y aprenden
con rapidez cuando reciben amor, atención, aliento, estimulo mental, una
alimentación nutritiva y una atención sanitaria de calidad.
Los bebés que se alimentan con leche materna generalmente crecen y se
desarrollan de manera óptima; además, gozan de mejor salud que los bebés que
se alimentan con fórmulas lácteas.
Los bebes que no se alimentan con leche materna tienen una mayor
propensión a contraer enfermedades que pueden comprometer su crecimiento, y
corren un mayor riesgo de muerte o discapacidad. La leche materna protege a
los bebes contra numerosas enfermedades.
Más de un tercio de las muertes que ocurren todos los años a nivel
mundial se atribuyen a la malnutrición y, concretamente, a la desnutrición,
que debilita la resistencia del organismo a las enfermedades. Si una mujer
embarazada esta malnutrida, o si su hijo presenta malnutrición durante los
primeros dos anos
de vida, el crecimiento y el desarrollo físico y mental del niño se
retrasaran.
Todos los años mueren más de 14 millones de niños a causa de
enfermedades que se pueden prevenir por medio de vacunas fácilmente
disponibles, por ello todos los niños y niñas deben cumplir el esquema
completo de vacunación.
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